Hay viajes que forman parte del calendario pero hay otros que se convierten en una auténtica pesadilla. El de Javi Garrido rumbo al torneo de Gijón pertenece, sin duda, a la segunda categoría. El andaluz explicó en su cuenta de Instagram la odisea vivida desde Dubái hasta Asturias para poder disputar su partido esta tarde a las 18.00 horas.
Todo comenzó este martes a las 8.00 de la mañana. Garrido y su pareja, Thaisa Alcántara, se subían al coche en Dubái con destino Muscat, en Omán. Cuatro horas de carretera hasta la frontera y otras cuatro más hasta la capital omaní. Ocho horas de trayecto por carretera, con parada improvisada para comer un bocadillo de tortilla y con un protagonista inesperado: su perro Coffee, que, según el propio jugador, “se portó muy bien” durante todo el desplazamiento.
A Muscat llegaron a las 16.00 horas. Pero la aventura no había hecho más que empezar. Allí les esperaban tres horas de espera antes de embarcar. “Mucha incertidumbre por volar porque no paraban de llegar noticias de diferentes sitios cerrando el espacio aéreo”, confesaba Garrido en su publicación, reflejando la tensión del momento ante los continuos cambios en las rutas y restricciones aéreas en Oriente Próximo.
Finalmente, a las 19.45 horas tomaban el vuelo Muscat-Madrid. Un trayecto largo, con el desgaste acumulado de toda la jornada en carretera y la preocupación constante por posibles cancelaciones. El objetivo era claro: llegar a tiempo a España para enlazar con el último tramo del viaje.
Ya este miércoles, a las 11.45 horas, Garrido cogía el vuelo Madrid-Asturias. Una última escala para aterrizar en el norte y poner rumbo a Gijón, donde esta tarde le espera la pista. Más de 24 horas de desplazamiento, cambios de país, coche, avión y mucha incertidumbre para poder competir.
Quien también se encontraba en Dubái es Lucas Bergamini. El brasileño no ha detallado su trayecto, aunque sí ha compartido el orden de juego del torneo donde aparece su partido, dando a entender que estará presente en Gijón.
La incógnita ahora no es si llegarán —porque llegarán—, sino en qué condiciones físicas lo harán tanto el jugador andaluz como el brasileño, quienes tras aterrizar apenas unas horas antes deberán saltar a la pista para afrontar un duro partido ante Jose Jiménez y Maxi Sánchez Blasco .
La jornada asturiana tendrá, por tanto, un componente épico añadido. Porque más allá del resultado, solo el hecho de ver a Garrido y Bergamini competir esta tarde ya será, en sí mismo, una pequeña victoria tras una odisea digna de una película.