El partido entre Ucrania y España del sábado en Turquía está en el aire. Según informa Andrea Peláez en la COPE, la preocupación en la RFEF, en los clubes de las jugadoras y en la propia selección es máxima ante la incertidumbre que rodea el encuentro correspondiente a la fase de clasificación para el Mundial de Brasil 2027. La misma información añade que la Federación mantiene conversaciones con la UEFA, que por ahora no ha tomado una decisión definitiva mientras evalúa la situación de seguridad.
La inquietud ya existía antes del incidente de este miércoles. La tensión geopolítica en la región, tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán, ya había generado dudas en torno al desplazamiento. De hecho, algunos periodistas acreditados habían visto cancelado su viaje a Turquía en los últimos días. Aun así, el plan de la selección española se mantenía sin cambios.
Todo se complicó más cuando los sistemas de defensa de la OTAN interceptaron este miércoles un misil balístico lanzado desde Irán que se dirigía hacia el espacio aéreo turco tras atravesar Irak y Siria. El proyectil fue neutralizado en el Mediterráneo oriental y los restos del misil interceptor cayeron en la provincia turca de Hatay sin causar víctimas. El episodio ha incrementado la preocupación alrededor del encuentro.
El partido está previsto en el Mardan Antalyaspor Stadium de Antalya, con capacidad para 7.400 espectadores, sede elegida porque Ucrania no puede disputar partidos en su territorio debido a la guerra. Según la información citada de la COPE, dentro del vestuario también existe inquietud y las propias jugadoras preferirían no tener que viajar a Turquía para disputar el partido.
La UEFA decide
El viaje de la expedición española está programado para este jueves 5 de marzo a las 15.45 horas, con salida desde Madrid rumbo a Antalya en un vuelo de aproximadamente cuatro horas y media. Si no hay cambios, el viernes se celebraría la previa habitual con rueda de prensa a las 10.30 y entrenamiento oficial a las 11.30 en el escenario del encuentro.
En la RFEF esperan ahora una respuesta de la UEFA, organismo que debería tomar la decisión de aplazar o trasladar el partido si considera que no se dan las condiciones de seguridad. De lo contrario, si España decidiera no viajar ni presentarse al encuentro sin una resolución oficial, perdería el partido por incomparecencia y los tres puntos.
Hasta ahora, el plan de la selección se mantenía intacto. En la previa del partido ante Islandia en Castellón, el lunes, la seleccionadora Sonia Bermúdez fue clara: “A día de hoy viajaremos y si es así es porque es seguro”. Mariona Caldentey también transmitió tranquilidad: “Confiamos en lo que nos dice la Federación”. Ahora, con la situación evolucionando hora a hora, la última palabra sigue en manos de la UEFA