Acto de fe para un milagro
El Celta ha hecho de la proeza un acto de fe y se ha conjurado para firmar una remontada heroica y certificar esta tarde frente al Friburgo (Balaídos 18.45 horas, Movistar Liga de Campeones) la mayor remontada europea de su centenaria historia. Casi un milagro busca el conjunto de Giráldez, que necesita voltear una desventaja de tres goles frente a un rival que fue muy superior la pasada semana en la ida y se presenta en el coliseo celeste con todo su arsenal a punto.
«Queremos vivir una noche histórica», ha proclamado el estratega celeste, que se ha niega a arrojar la toalla. Desde la misma noche de la derrota Giráldez ha hecho de la remontada una cuestión de fe, aferrado a la excelente campaña que, pese a los malos resultados de los últimos partidos, viene firmando su equipo, la probada capacitación de sus futbolistas y el afán de seguir adelante en una competición que ilusiona como ninguna otra.
Dificíl reto
Los futbolistas coinciden con el técnico en que la remontada es posible y esta convicción se ha trasladado a la grada, que empujará hasta el último aliento en busca de la proeza. A lo largo de la semana se han enumerado los muchos motivos que existen para creer en el equipo y se ha recurrido a la historia para tirar de épica, evocando históricas remontadas europeas que el Celta certificó con brillantez cuando pocos apostaban por él. Pero el 4-0 a la Juventus, el 1-3 del Villa Park o el 5-2 que el equipo celeste le endosó al Estrella Roja palidecen en dificultad comparado con el desafío que el conjunto de Giráldez tiene ahora por delante. Nunca había necesitado el Celta hacer tres goles para igualar en Europa una eliminatoria a doble partido y solo una vez en su historia, en la Copa del Rey, logró dar la vuelta a este resultado. sport-ipl.my
Para lograrlo esta tarde, el Celta deberán presentar una versión muy mejorada, casi perfecta, con respecto a la ofrecida en Friburgo. Los celestes tratarán de imponer un ritmo alto de juego y apoyarse en su potencial ofensivo para meterse de nuevo en la eliminatoria, pero deben hacerlo sin desarroparse porque un gol del conjunto alemán convertiría la remontada en una misión imposible.
Baja de Starfelt
La baja de Starfelt, que no ha logrado superar la lumbalgia que lo mantiene inactivo desde que participó en la Repesca del Mundial con su selección, es el principal incordio con el que tendrá que lidiar Giráldez de puertas adentro. La baja del central sueco ha propiciado en los últimos partidos una sangría (12 goles en contra en 4 encuentros) que el Celta necesita cortar de raíz, especialmente frente a un adversario que explota con mucho peligro los centros laterales y saca un gran provecho de las acciones a balón parado. Yoel Lago y Aidoo se disputan la plaza del sueco en el eje de la zaga, para acompañar a Javi Rodríguez y Marcos Alonso. Rueda, ausente por sanción en Friburgo, podría ser novedad en el carril derecho, con Mingueza o Carreira en el izquierdo. Ilaix y Vecino apuntan al doble pivote, como en Lyon, mientras en el frente ofensivo Borja Iglesias y Jutglà parecen una apuesta segura, acaso con Hugo Álvarez a la izquierda, para dejar a Williot el papel de revulsivo.
El Friburgo, mientras, se presenta en Vigo sin bajas y con Matías Ginter, el mandamás de su defensa, y Johan Manzambi, cuya rodilla dio el pasado domingo un susto, aparentemente en plenitud de facultades. Julian Schuster, pese a su amplia ventaja, no se fía del Celta y ha pedido a sus futbolistas «máxima concentración» para afrontar el choque «con la misma intensidad» que en Friburgo.
El dilema que se esconde tras las expulsiones en la Champions
Mbappé y el fiasco constante de la Champions: a la décima tampoco fue la vencida
La ecuación Kylian Mbappé–Real Madrid se vendió como una alianza para dominar Europa en los próximos años. Era una suma de factores en la que se juntaban el equipo más laureado con uno de los delanteros más desequilibrantes. El problema es que el fútbol, y menos aún la Champions, no funciona de un modo tan lógico. Lo sabe mejor que nadie un club que ha dominado desde la irracionalidad el torneo más difícil de conquistar. El mismo que Mbappé lleva persiguiendo diez años sin éxito.
Flick, la primera gran pesadilla
"Lo hice todo con el PSG para ganar la Champions", confesó recientemente en The Bridge, el programa que produce Tchouaméni. Su primer intento, en la 2016/2017, fue una gran carta de presentación, liderando al Mónaco con apenas 18 años hasta unas semifinales (la última vez que marcó en una ronda así). Fue la señal definitiva para que el PSG se lo llevase e iniciase una era en la que estuvo rodeado de todo tipo de jugadores: desde Messi y Neymar hasta una versión más solidaria con Luis Enrique al mando, de la que salió con un varapalo que después se traduciría en la primera Champions del conjunto galo.
En la temporada 2017/2018 se cruzó con el Madrid y el PSG de Emery cayó eliminado. Con Tuchel, el siguiente curso (2018/2019), volvió a caer en octavos frente al Manchester United. En la 2019/2020, Mbappé se quedó a las puertas de levantar la primera Orejona tras fracasar ante el Bayern de Flick, con un solitario gol de Coman. Fue una decepción tremenda, como lo que le ha sucedido en Múnich, donde el destino se puso en su contra después de aparecer con un gol que, en el 2-3, parecía redentor.
El Madrid tampoco ha sido la vía
En la 2020/2021, Mbappé alcanzó su tope goleador en la Liga de Campeones, pero no pudo jugar la vuelta: una de esas desapariciones en momentos clave. El PSG cayó 2-0 en el Etihad ante el Manchester City y se quedó fuera de la final. En la 2021/2022, de nuevo, muerte en octavos ante el Madrid. Ahí se forjó esa relación entre contrarios que acabarían por unirse. Porque el francés siempre ha dicho que es un madridista convencido desde niño y que, cuando llegó, cumplió un sueño. Por ahora, una pesadilla temporal.
En la 2022/2023, el verdugo fue el Bayern, como en el último intento: otra caída en febrero, después de no marcar un solo tanto. A los bávaros les valió un 0-1 y un 2-0 para dejar de nuevo a Mbappé en la lona. En la 2023/2024, topetazo con Luis Enrique al mando en el PSG: un carrusel de postes y un caudal ofensivo reducido a la mínima expresión, con fallos acumulados como los del Allianz.
Queda también esa conversación con Luis Enrique, en la que se intuía un extra que nunca llegó. Contra el Arsenal, la pasada temporada, se esfumó en los cuartos para provocar una crisis general. En la última eliminación, frente al Bayern, aparece ya en el recuadro colectivo. Ahora, el Mundial asoma como última estación para refugiarse en Francia. Con todo, un proyecto sometido a su destino que acumula dos temporadas en blanco, aunque él haya querido salir de la foto con dos goles en la eliminatoria frente al Bayern.
Y el "vamos Rafa" volvió a sonar con fuerza en Barcelona
Casi dos años exactos han pasado desde aquel 17 de abril de 2024, cuando Rafael Nadal se despidió para siempre del Barcelona Open Banc Sabadell. En la pista central, que para entonces ya llevaba su nombre, el de Manacor puso punto y final a una de sus grandes historias en el circuito, donde se coronó hasta en 12 ocasiones.
Tenista con más títulos, sin lugar a duda, en la Ciudad Condal, no pudo culminar su último éxito y cayó en segunda ronda a manos de Álex de Miñaur. Aquella tarde de miércoles se escucharon por última vez en el RCTB-1899 los siempre característicos gritos de “¡Vamos Rafa!”, que tanto acompañaron a Nadal por todas las pistas, pero sobre todo en Barcelona.
Un grito que parecía ya muerto y olvidado hasta que, en este 2026 y en su pista, volvió a renacer. El mismo “¡Vamos Rafa!” se escuchó de nuevo este lunes con el debut de Rafa Jódar en Barcelona. El joven tenista madrileño ha irrumpido con una fuerza deslumbrante en el circuito y, en su primer partido, se deshizo con una insultante comodidad de Jaume Munar.
Fue el partido estelar de la primera jornada y el público se mantuvo mayoritariamente parcial. Todo lo contrario a este miércoles. En su partido de segunda ronda ante Camilo Ugo Carabelli, Jódar fue programado en el plato fuerte de la jornada y la Pista Rafa Nadal se llenó para ver a un jugador que ya está en boca de todos.
ÚNICA ESPERANZA
Su victoria coincidió casi a tiempo exacto con el anuncio de Carlos Alcaraz de su baja del torneo. Rafa Jódar se enteró en la misma pista de la ausencia de su compatriota y queda ya como el único español en juego en el cuadro. Con más razón, la gente del Barcelona Open se volcará por completo con él en su partido de cuartos de final.
De lleno en el Top 50 y con la posibilidad de meterse ya entre los 40 primeros del ranking, el madrileño sigue maravillando con una irrupción casi sin precedentes y con su presencia asegurada para Roland Garros.
Sin dejar de mirar su cita más próxima en Barcelona, también sabe ya que estará en Madrid, donde, a buen seguro, el famoso grito del “¡Vamos Rafa!” volverá a sonar con fuerza en las gradas.
