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Después del fin de semana son muchos los conductores que tienen que pasar por la gasolinera para llenar el depósito de su coche debido a los desplazamientos a segundas residencias, el uso de su vehículo con una mayor frecuencia por motivos de ocio o simplemente por repostar el lunes para poder tener gasolina durante toda la semana.
Democracia deformada
La ruptura de Branko Marinkovic y Ernesto Suárez con Jorge Tuto Quiroga no es sólo una nueva disputa entre dirigentes políticos. djcc.club
Los disidentes sostienen que fueron elegidos por la alianza de Demócratas y el FRI, no por el partido creado después por Quiroga con el nombre de Libre. Cuestionan la autoridad que éste pretende ejercer sobre ellos y rechazan que un entendimiento con el Gobierno sea considerado transfugio.
El episodio deja al descubierto la naturaleza espuria de muchos acuerdos electorales. El problema no está en las alianzas. Pueden ser indispensables para construir mayorías. Comienza cuando sólo sirven para ganar elecciones y carecen de un programa común o de reglas capaces de cohesionar a quienes las integran.
Mientras dura la campaña, sus integrantes aparecen ante el ciudadano como una sola opción. Solicitan su apoyo en nombre de una coalición. Pero una vez distribuidos los cargos, cada componente desconoce la conducción ajena y pretende disponer de la representación obtenida entre todos.
El pacto sobrevive hasta la elección. La responsabilidad compartida termina cuando comienza el ejercicio del poder.
El oficialismo ofrece una demostración concluyente. Los laristas se han declarado opositores. El PDC conserva su estructura y alrededor del Presidente se agrupan los rodriguistas. La fuerza que llevó a Rodrigo Paz y Edmand Lara al Gobierno ya no existe como organización. Sus componentes actúan desde posiciones enfrentadas.
La Alianza Unidad presenta otra variante. Unidad Nacional se alejó del Gobierno, mientras Luis Fernando Camacho y los parlamentarios que responden a su liderazgo mantienen su apoyo al Presidente, en abierto desconocimiento de la línea anunciada por Samuel Doria Medina. La alianza carece de conducción común y cada componente decide por separado qué hacer con la representación obtenida.
Las subnacionales ampliaron el panorama. Algunas autoridades superaron a las organizaciones que las postularon. En otros lugares se impusieron estructuras locales.
Sólo tres gobernadores fueron elegidos en primera vuelta. Ocurrió en Pando, Potosí y Cochabamba. Este último departamento quedó en manos del evismo. Los otros seis fueron remitidos al balotaje, aunque en La Paz quedó cancelado por el retiro de una candidatura.
Los resultados municipales muestran el mismo contraste. Santa Cruz registró un triunfo sin precedentes y la reelección del alcalde cochabambino confirmó su fortaleza local. En otras capitales los ganadores no alcanzaron siquiera la cuarta parte de los votos.
La atomización produce liderazgos capaces de superar a sus organizaciones y también dispersa el voto hasta permitir que gobierne una primera minoría, a menudo endeble y sin una base suficiente para asegurar gobernabilidad.
En medio de esta realidad, Rodrigo Paz propone negociar directamente con diputados, senadores, alcaldes y gobernadores. Frente a una representación debilitada, prefiere los acuerdos separados a la opción de concertar con la oposición.
Bolivia tiene normas contra el transfugio. La ley sanciona a quien rompe con la organización que lo postuló y establece que el escaño corresponde a la fuerza que lo obtuvo.
Es cierto que un legislador no es propiedad de un partido. Pero aunque los diputados uninominales posean legitimidad propia, también fueron postulados por una sigla. Tienen libertad de criterio, aunque deben responder por los compromisos con los que solicitaron el voto.
Concertar alrededor de leyes concretas y convertir cada curul en objeto de una negociación individual son dos cosas distintas. La primera puede fortalecer la democracia. La segunda propicia el transfugio.
Si cada representante negocia por separado con el Ejecutivo, la política se convierte en un mercado de voluntades. Lo que se rompe es la continuidad entre el voto ciudadano y el ejercicio de la representación.
El desgaste de los partidos no significa que sus integrantes actúen con mayor libertad. Muchas veces dejan de responder a una organización para someterse a la voluntad de un caudillo.
Evo Pueblo no se organiza a partir de una revisión crítica de los catorce años de gobierno de Evo Morales ni de una propuesta renovada. Se articula alrededor de la fidelidad al jefe. Su victoria en Cochabamba demuestra que conserva una importante capacidad territorial.
La atomización política no elimina el caudillismo. Lo reproduce. Cada liderazgo reúne seguidores y negocia desde la parcela de poder que controla. Eso no es pluralismo.
Tenemos una democracia cada vez más electoral y menos representativa.
Las elecciones pueden continuar y el Parlamento seguir sesionando. Los partidos incluso pueden conservar sus siglas. Pero si cada representante negocia por separado con el poder, la democracia sólo conserva sus formas mientras pierde su contenido.
El ciudadano vota, pero queda a la intemperie. Deja de saber qué programa guía y obliga a los elegidos y ante quién deben responder.
Ese es el sentido de urgencia que debe llevarnos a construir partidos sólidos, capaces de responder a las necesidades ciudadanas y ser, ante todo, verdaderas escuelas de formación y práctica democrática.
Si el caudillismo es indeseable, una democracia reducida a la negociación entre caudillos y sometida a la compraventa de apoyos políticos es aún peor.
Seguir debilitando la democracia representativa no nos lleva a una democracia mejor. Nos acerca al autoritarismo.
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Guardiola ya tuvo su ‘caso Julián’: ahora le toca a Simeone
El Barça sigue su plan con Julián Álvarez. El delantero argentino es la prioridad del cuadro culé para reforzar la delantera y, aunque suenan alternativas por si el argentino no acaba llegando al Camp Nou, la apuesta de Flick y Deco sigue siendo por el jugador de Calchín.
Tanto jugador como club creen que la operación es posible y que puede acabar vistiendo de azulgrana este verano. Este es el deseo del jugador, que expresó de manera pública su deseo de abandonar el Atlético de Madrid durante el Mundial y, después, de vuelta en Majadahonda, se lo transmitió el pasado miércoles en persona a Diego Pablo Simeone.
Julián, como el resto de internacionales colchoneros que se incorporaron al equipo el pasado lunes, no formó parte de la convocatoria para el partido contra el Olympique de Marsella, por lo que todos los ojos están puestos en el 19 de agosto. ¿Entrará Julián en la lista de Simeone para debutar en LaLiga contra el Málaga? Veremos.
El escenario que envuelve al delantero argentino no es cómodo, pero tampoco lo es para Simeone. El club, por su parte, sigue con sus trece: Julián no se vende. Hoy, las palabras que pronunció Guardiola cuando Julián cambió el Etihad por el Metropolitano cobran más sentido que nunca.
Así lo resolvió Guardiola en 2024
Agosto de 2024. Julián Álvarez llega al club colchonero como una auténtica estrella, a sus 24 años, para liderar un proyecto ganador. Detrás de aquel fichaje, una operación que se cerró en una cifra cercana a los 75 millones de euros, que podían llegar hasta los 95 con las variables, y una decisión clave de Guardiola.
El de Santpedor permitió a su jugador cumplir su deseo. Julián estaba en un buen momento, consideraba que merecía más protagonismo y pidió salir del Etihad para convertirse en la máxima estrella de un equipo de primer nivel. Simeone le ofrecía eso.
"Los jugadores que dicen: “Es que yo quiero jugar más, estoy descontento”. Deben irse. Hay que negociar con el club y buscar una salida. No vale la pena estar en sitios descontentos", explicó Guardiola, que ya vivió antes que nadie el ‘caso Julián’.
"La dificultad más grande es, olvídense de tácticas, del rival, eso no importa. Es la gestión del equipo, de cómo gestionas la gente que no juega. Hay gente que tolera más esta situación, y otras que menos. A estas, con un abrazo y sin ningún reproche, hay que buscar una solución para que todos estemos contentos. Esto es lo más difícil de nuestra profesión", añadió.
Ahora, Simeone se encuentra en una tesitura parecida. Julián quiere irse. Así se lo ha dicho. No tiene que ver con el minutaje, tiene que ver con coger un tren, el del Barça, que quizá no vuelve a pasar en la vida. ¿Opinará como Guardiola?
Sandra Sánchez convierte el kárate en terapia contra las secuelas del cáncer: "Ayuda a recuperar la movilidad y la autoestima"
Sandra Sánchez (Talavera de la Reina, 1981) confiesa que sus siestas siguen siendo cortas. Porque hasta cuando duerme le vienen las ideas. Su retirada en 2022 fue en realidad un cambio de vida. Igual de disciplinada e intensa, que le ha llevado a liderar proyectos como los clínics para pacientes oncológicas que desarrolla junto a Jesús del Moral, su inseparable compañero y entrenador, en un tatami que se ha quedado pequeño. Su madre, que pasó por un proceso similar, fue la primera alumna del Kintsugi Karate (reparación dorada), tal y como cuenta en el contexto del Sports Summit.
A la vuelta de la esquina está también su película autobiográfica: Karateca, que se estrena en cines el próximo 30 de octubre. Aunque ninguna cita será igual a la que guarda su oro en kata femenina que logró en los JJOO de Tokio 2020 y que revisita siempre que puede para cerciorarse de que aquello fue real. Tan real y sincero como el tono que utiliza en sus respuestas con SPORT para repasar una carrera de obstáculos que tuvo un merecido final feliz.
Pregunta. ¿Qué ha significado para Sandra Sánchez retirarse? Porque tiene tantos o más frentes activos que cuando competía.
Respuesta. Muchas veces me hacen esa pregunta porque la gente piensa que retirarse significa parar. Antes entrenaba siete u ocho horas al día y ahora sigo entrenando dos o tres. La diferencia es que toda esa energía que antes estaba centrada únicamente en competir ahora la reparto entre muchos proyectos. Tengo una mente muy inquieta y muchísimas ganas de que todo lo que el deporte me ha dado durante tantos años pueda revertir de alguna manera en la sociedad. Quiero hacer cosas bonitas para la gente y sentir que todo ese camino continúa teniendo un sentido.
P. Acaba de decir que quiere devolver a la sociedad todo lo que el deporte le ha dado. Ese sentimiento le ha acompañado durante toda su carrera. ¿De dónde nace esa necesidad de devolver?
R. El kárate me ayudó a superar momentos muy complicados de mi vida. La enfermedad de mi madre o la agresión que sufrí cuando era joven. Más que superar esas situaciones, me enseñó a gestionarlas. Fue construyendo mi autoestima, mi seguridad y también mi forma de enfrentarme al mundo, gracias a los valores que aprendí junto a mi maestro. No quiero que todo eso termine con mi retirada de la competición. Todos llevamos una mochila y todos vamos a pasar por momentos difíciles. Si puedo compartir esas herramientas que el deporte me dio para afrontar tanto los momentos malos como los buenos, sentiré que todo lo vivido habrá merecido todavía más la pena.
P. Ese propósito ha tomado forma en Kintsugi Karate, uno de los proyectos que más ilusión le hace, el que utiliza el kárate para acompañar a mujeres que han pasado un proceso oncológico. Además, comenzó de la forma más personal posible, preguntándole a su madre si quería ser la primera en subirse al tatami con usted. ¿Cómo nació esta iniciativa y qué está suponiendo para usted?
R. Era una idea que llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza. Y, como tenía que empezar por algún sitio, empecé por mi madre. Le dije: "Mamá, tú tienes contacto con todo esto. Quiero poner en marcha este proyecto, pero antes quiero hacerte una pregunta. ¿Harías kárate conmigo?". Y ella me respondió: "Yo contigo, al fin del mundo". Ahí supe que había que hacerlo.
Antes de empezar quise prepararme bien. Aunque estudié Ciencias del Deporte, necesitaba volver a profundizar en el deporte adaptado después de un proceso oncológico. Fui a varios hospitales, hice distintas formaciones y, solo entonces, empezamos a darle forma al proyecto. Recuerdo que llegó un grupito de mujeres al tatami con bastante miedo, preguntándose qué hacían allí y si realmente podían practicar kárate. Hoy la situación es completamente distinta. Ya no caben en el tatami. Necesitamos un espacio más grande y también formar a más monitores para poder responder a todas las peticiones que estamos recibiendo.
Lo más bonito es que ellas me dan las gracias constantemente por lo que creen que les aporto, pero soy yo quien se las da a ellas por todo lo que me están enseñando. Soy feliz haciendo esto y quiero que el proyecto siga creciendo. Me gustaría formar a más personas, no solo en España, sino también en otros países, y crear una plataforma online para que cualquier mujer que esté pasando por un proceso oncológico pueda acceder a estas clases. Al final, por desgracia, son muchas las mujeres que viven una situación así. Si conseguimos ayudarles a recuperar movilidad, autoestima y confianza, estaremos haciendo algo muy importante. Porque existe una recuperación física, pero también una recuperación psicológica y emocional, y ambas son igual de necesarias.
Como presidenta del Comité de Atletas, por ejemplo, impulsé una iniciativa para que las madres pudieran convivir con sus bebés dentro de la Villa en los Juegos Mundiales. En China fue la primera vez que ocurrió y el feedback que recibimos fue increíble. Demostramos que se puede hacer y ahora el reto es que deje de ser una excepción
Campeona olímpica y mundial de kárate
P. Cuando decidió poner fin a su carrera, ¿tenía claro el camino que quería seguir o también hubo un momento en el que tuvo que descubrir quién era Sandra Sánchez lejos de la competición?
R. Tenía claros los primeros pasos. Sabía que quería seguir impartiendo seminarios de kárate y ayudar a deportistas que siguen compitiendo. Era la transición más natural. Pero, a partir de ahí, también tuve que descubrir cómo era una vida en la que ya no era Sandra, la competidora. Quise dejarme llevar un poco y ver dónde me encontraba. Y luego está mi forma de ser. Tengo una mente muy inquieta. Me siento diez minutos para echar una siesta y, de repente, me viene una idea. Empiezo a darle vueltas, a desarrollarla y de ahí van naciendo nuevos proyectos.
Como presidenta del Comité de Atletas, por ejemplo, impulsé una iniciativa para que las madres pudieran convivir con sus bebés dentro de la Villa en los Juegos Mundiales. En China fue la primera vez que ocurrió y el feedback que recibimos fue increíble. Demostramos que se puede hacer y ahora el reto es que deje de ser una excepción. Ojalá pueda extenderse a campeonatos nacionales, europeos, mundiales y a cualquier deporte. Creo que facilitar esa conciliación también forma parte de cuidar a los deportistas.
P. En todo ese proceso también habla mucho de las personas que la rodean. Da la sensación de que, después de tantos años en la élite, valora más que nunca tener cerca a quienes suman y no intentan apagar la luz de los demás. ¿Qué importancia tiene para usted ese entorno?
R. Muchísima. He vivido las dos caras. He sentido lo que es ser un pez fuera del agua y compartir momentos de convivencia que se hacen difíciles. A veces no sabes muy bien por qué, pero te encuentras con personas con las que convivir resulta complicado, y no hablo solo de una pareja, sino también de compañeros de entrenamiento o de personas con las que compartes una etapa de tu vida.
Pero también he tenido la suerte de encontrarme con personas que dan luz. Personas a las que no les importa que tú brilles y que, en lugar de intentar encerrarte en un cuarto para que nadie vea esa luz, hacen todo lo contrario: te ayudan a sacarla. Cuando alguien, además de ayudarte a encontrar tu mejor versión, disfruta viendo cómo creces, empiezan a pasar cosas muy bonitas. Tienes más ideas, te atreves a desarrollarlas y acabas llegando a mucha más gente. Para mí, eso marca una diferencia enorme.
P. Sandra Sánchez y su inseparable Jesús del Moral pasaron muchos años viviendo en una habitación del Centro de Alto Rendimiento persiguiendo un sueño que parecía lejísimo. Hoy su realidad es muy distinta. Mirando hacia atrás, ¿qué recuerda de aquella etapa?
R. Lo recuerdo con muchísimo cariño porque yo siempre he sido muy feliz en la situación en la que estuviera. Para mí, estar en el Centro de Alto Rendimiento era una oportunidad maravillosa. Podía entrenar allí, preparar un Mundial, unos Juegos Olímpicos y, además, compartir ese camino con Jesús.
Es verdad que vivíamos en una habitación de estudiantes y que era un espacio pequeño, pero nunca tuve la sensación de que me faltara nada. Pasaba mucho más tiempo en el tatami que en la habitación. Mi cabeza estaba centrada en entrenar, en mejorar y en perseguir un sueño. Claro que, cuando después llegas a tu propia casa, piensas: "Qué grande es esto". Aunque realmente no sea una casa enorme, sientes que es tu espacio, tu hogar, el lugar al que perteneces. Ahora, además, viajo muchísimo y estoy involucrada en tantos proyectos que tampoco paso demasiado tiempo allí, así que disfruto muchísimo cada momento que puedo estar en casa.
Hubo momentos en los que, de tanto repetirlos, casi podías llegar a odiar todos los katas. Sin embargo, al final ocurrió justo lo contrario: terminé queriéndolos a todos. Así que hoy diría que todos los katas con los que competí en los Juegos Olímpicos forman parte de mi vida
Campeona olímpica y mundial de kárate
P. ¿Cuál es el kata de su vida?
R. Es una buena pregunta. Los niños siempre me preguntan cuál es mi kata favorito y, si me lo hubieran preguntado cuatro o cinco años antes de los Juegos Olímpicos, seguramente habría respondido uno concreto, porque siempre hay alguno con el que te sientes más identificada o que se te da mejor.
Pero durante todo el proceso de preparación para Tokio tuve que entrenarlos todos hasta el límite. Todos tenían que ser perfectos, porque cualquier pequeño desequilibrio o cualquier fallo, en un nivel como unos Juegos Olímpicos, donde solo nos clasificábamos diez deportistas y estaban las mejores del mundo, podía dejarte fuera.
Hubo momentos en los que, de tanto repetirlos, casi podías llegar a odiarlos. Sin embargo, al final ocurrió justo lo contrario: terminé queriéndolos a todos. Así que hoy diría que todos los katas con los que competí en los Juegos Olímpicos forman parte de mi vida. Les tengo un cariño especial. Son un poco como mis hijos. No me haga elegir entre ellos porque sería como pedirme que me arrancara un dedo.
P. Han pasado ya varios años desde aquel oro en Tokio. Con la perspectiva que da el tiempo, ¿es ahora más consciente de la dimensión de lo que consiguió?
R. Todo el mundo me decía que, con el paso de los años, sería más consciente de lo que había vivido, porque cuando estás allí todo sucede tan deprisa que casi no tienes tiempo para procesar las emociones. Es como una bola que te arrastra. Ahora sí soy mucho más consciente. Pienso en lo fácil que habría sido que el resultado hubiera sido diferente. Era una final de un nivel increíble, en Japón, con la primera y la única edición en la que el kárate ha sido olímpico y con unas puntuaciones muy igualadas.
Cualquier pequeño detalle podía haber cambiado la historia. A veces todavía pongo el vídeo de aquella final para convencerme de que todo aquello pasó de verdad. De que estuve allí, de que lo hice y de que esa medalla está en mi casa. También pienso mucho en todo lo que esa medalla ha significado para mi vida después del deporte. Si sabes aprovechar las oportunidades que aparecen a partir de ella, puede marcar tu futuro de una manera muy importante. Pero, incluso hoy, sigue pareciéndome increíble haber vivido todo aquello.
P. El kárate vivió un sueño único en Tokio, pero después volvió a quedarse fuera del programa olímpico. Usted ha vivido las dos caras. ¿Cómo afronta esa lucha para que el kárate regrese a unos Juegos?
R. Es una lucha constante. Hace muy poquito el COI ha publicado unas nuevas guías sobre cómo será la elección de los deportes olímpicos y creo que abren un camino interesante, porque ahora ya no se habla solo de deportes como tal, sino también de disciplinas.
Yo siempre he defendido que todo debería estar escrito, ser medible y cuantificable. Independientemente de que una federación haga las cosas mejor o peor, si los criterios son claros, todo el mundo sabe qué tiene que hacer para mejorar. Lo saben quienes dirigen las federaciones, pero también los deportistas, que entienden qué necesita su deporte para seguir creciendo. Lucho mucho para que sea así, para que todo sea más transparente y las decisiones dependan menos de lo que se pueda decidir en un despacho y más de criterios objetivos.
Creo que el kárate está trabajando muy bien para volver a los Juegos Olímpicos y ojalá haya otra generación que pueda vivir lo que yo viví. Me encanta ser la única campeona olímpica de kárate, tiene algo muy especial, pero también quiero que otros deportistas puedan cumplir ese sueño. Al final, el sueño olímpico te marca para siempre y es algo increíble.
P. Para terminar, tres cosas muy concretas: ¿cómo están hoy su corazón, su cuerpo y su alma?
R. Tengo el corazón feliz. A pesar de que a mi alrededor siguen pasando cosas difíciles, a pesar de que siga habiendo gente que intenta apagar mi luz, soy una persona feliz. El cuerpo lo tengo en forma. Sigo entrenando mucho y el deporte continúa formando parte de mi vida. Y tengo el alma en paz. Independientemente de lo que pueda pasar a mi alrededor, procuro rodearme de personas que dan luz a mi vida e intento dar mucha luz a la vida de los demás. Cuando vives así, encuentras una paz muy difícil de explicar y eso me hace muy feliz.
