Lionel Messi desveló que, durante sus primeros años en el FC Barcelona, existió una posibilidad real de que acabara defendiendo a la selección española. Lo contó en el pódcast ‘Miro de Atrás’, en una conversación con Nahuel Guzmán y Adrián Marcelo en la que repasó distintos episodios de su carrera y también aspectos personales.
"En cierto momento me llegó, porque yo ya jugaba en el Barcelona. Me lo insinuaron… y es normal, porque pasa con muchos chicos", explicó el rosarino, recordando que su formación en La Masia y su largo recorrido en las categorías inferiores azulgranas abrían esa puerta. "Obviamente, yo soy argentino, aunque me fui desde muy pequeño a Barcelona, donde estuve en la mayor parte de las inferiores. Había esa posibilidad y podría haber llegado a pasar", añadió.
Pese a ello, Messi dejó claro que nunca tuvo dudas de fondo sobre su camino: "Mi deseo fue siempre jugar con Argentina". Una decisión que terminó marcando una era: la de un futbolista que apostó por la albiceleste y, con el paso de los años, la condujo hasta la cima con el título del Mundial de Catar 2022.
Sus inicios en el Barça
El capitán argentino también echó la vista atrás para recordar sus primeros pasos en el FC Barcelona. Messi llegó a la entidad azulgrana en el año 2000, con apenas 13 años, y admite que el aterrizaje no fue precisamente sencillo.
"Estuve seis meses sin poder jugar por todo el papeleo, y cuando jugué mi primer partido me lesioné de la tibia y estuve tres meses parado", relató. Aun así, una vez superado ese arranque accidentado, su evolución se disparó: a partir del segundo año su progresión fue meteórica hasta alcanzar el gran sueño, el debut con el primer equipo. Fue en octubre de 2004, en aquel derbi ante el Espanyol en el Estadi Olímpic Lluís Companys.
Así vivió Leo su éxito en el Mundial de Catar
Messi puso el foco en el Mundial de Catar 2022 y señaló un partido que, según explicó, cambió el rumbo del torneo para Argentina: el duelo de la fase de grupos ante México. La albiceleste llegaba tocada tras la derrota inicial frente a Arabia Saudí (1-2) y con la obligación de ganar para no quedarse al borde del adiós.
"Fuimos a jugar ese partido con miedo porque si perdíamos estábamos prácticamente eliminados", confesó. Y admitió que el gol del 1-0 fue el punto de inflexión: "Después del gol ese, nos soltamos y fue una liberación en todos los sentidos, volvimos otra vez al principio". Aquel tanto, además de abrir el marcador, reactivó la confianza del vestuario y cambió el estado de ánimo del grupo.
Messi recordó también el contexto que arrastraba el equipo antes del tropiezo del debut: "Era un partido que nos jugábamos muchísimo, pero al mismo tiempo teníamos que mirar todo lo que habíamos logrado hasta entonces. Llevábamos una racha de 36 partidos sin perder y había que volver a ganar”.
El efecto, contó Leo, fue inmediato y se prolongó en el resto del campeonato: "Nos hicimos muy fuertes, y durante el resto del Mundial tuvimos situaciones donde podríamos haber caído y nos supimos reponer. Ese partido contra México fue decisivo para el grupo".