En la Liga nueva que propuso ayer Francho Serrano para asegurar que el Real Zaragoza se va a morir en las 15 citas que restan para intentar eludir el cataclismo del descenso a Primera RFEF resulta absolutamente inevitable que el equipo por ahora y al menos hasta el sábado de Rubén Sellés destierre su dinámica actual de tirar, en mayor o menor medida, las primeras partes a la basura, expresión que alcanzó su cénit en el bochornoso arranque del partido ante el Andorra que desató por completo la crisis tras una derrota sonrojante ante un rival directísimo.
En el duelo ante el conjunto tricolor el Zaragoza salió sin ninguna tensión competitiva encajando dos goles, ambos de Cerdà que resumieron de manera perfecta la abulia competitiva que ofreció el equipo de Sellés en ese primer acto, donde el enemigo firmó 12 disparos, por cero de los zaragocistas, y anotó dos tantos, uno tras tres sencillos recortes del extremo y otro en un plácido remate de cabeza dentro del área pequeña en el que ningún zaragocista le encimó. Esos 23 minutos retrataron a un Zaragoza que pudo encajar alguna diana más antes del descanso (el meta Andrada sacó un par de buenas paradas) y que mejoró la faz competitiva en la segunda parte, sobre todo tras la expulsión de Insua en el 50 y el inmediato golazo de Dani Gómez.
No es un hecho aislado que el Zaragoza se deje llevar en el arranque de los duelos y que lo haga cuando más necesaria es la tensión competitiva, en un momento crítico que deja en muy mal lugar a los futbolistas por esa falta de intensidad y al propio entrenador, cuyo mensaje en el guion de salida no cala
El caso es que no es un hecho aislado en esta segunda vuelta que el Zaragoza está hasta ahora perpetrando que se deje llevar en el arranque de los duelos y que lo haga cuando más necesaria es la tensión competitiva, en un momento crítico que deja en muy mal lugar a los futbolistas por esa falta de intensidad y al propio entrenador, cuyo mensaje en el guion de salida no cala, por mucho que después lleguen las reacciones del equipo, casi siempre tarde y mal.
El Zaragoza logró su última victoria, la única en los últimos 11 choques, con una primorosa primera parte en Santander, reflejada en los dos goles de Kenan Kodro en los 21 minutos iniciales, pero también en el espíritu de bloque de un equipo que maniató al líder entonces de Segunda, que aún encajó otra diana después del descanso para que el Zaragoza llegara a temer por el botín en los últimos minutos por los dos tantos locales.
El Sanse abrió la veda
Ese triunfo en un escenario tan complicado parecía un punto de inflexión, un antes y un después, pero nada más lejos . Una semana después, en el Ibercaja Estadio, el Zaragoza perpetró una primera parte horrorosa ante el Sanse, que tiró hasta 12 veces sobre el marco zaragocista, con 6 paradas de Andrada antes de que el reloj llegara a los 45 minutos, tónica que se mantuvo después, hasta el gol de Gorka Carrera a falta de un cuarto de hora, que fue el despertador local para el empate final de Paul.
Lo peor fue lo vivido contra el Castellón, que sometió en el primer acto a los zaragocistas. En Albacete el Zaragoza salió directamente dormido para que Agus Medina no tardara en golpear en el minuto cinco
Peor fue lo vivido con el Castellón, que sometió en el primer acto a los zaragocistas con un 64% de posesión y 14 tiros antes del descanso para que después Sellés rearmara el bloque con una zaga de tres centrales, contuviera mejor el huracán del rival y firmara a sangre un empate sin goles. En Albacete el Zaragoza salió directamente dormido para que Agus Medina no tardara en golpear en el minuto 5 y el equipo manchego le diera el balón a los zaragocistas, incómodos desde entonces y sin fútbol, lo que no mejoró después, cuando Jefté cerró el partido al volver del intermedio.
El Eibar , de lo más salvable
En la visita del Eibar la fa fue también discreta pero algo mejor que en los tres primeros duelos de la segunda vuelta, aunque solo por el gol de El Yamiq. Eso sí, en la segunda mitad los zaragocistas merecieron marcar y solo lo logró el marroquí en propia puerta. Y, en León, Andrada detuvo un penalti y la Cultural firmó 5 disparos antes del intermedio y el Zaragoza ninguno a puerta para que después del descanso el equipo de Sellés fuera mejor media hora, aunque no le alcanzara para ganar. Y después llegó Andorra, casi nada...