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El cromo de verdad que decidirá las elecciones es Hansi Flick

Las elecciones en el Barça ya no se ganan abriendo el álbum de cromos. La durísima transición financiera, con el club aún en fase de reestructuración por las draconianas e incomprensibles normas de austeridad que impone Javier Tebas, han mostrado al soci que, en este momento, poner encima de la mesa una retaíla de cracks es un brindis al sol.

En otras circunstancias, tener atado a Haaland, Harry Kane o Julián Álvarez podría hacer decantar la balanza. Ahora ya no. Al soci hay que tratarlo con algo más de madurez. Cualquiera de los tres ‘9’, claro que agrada al electorado pensando en el relevo de Lewandowski, un fichaje espléndido y que ha aportado muchísimo más que goles en un vestuario casi imberbe. Con perspectiva, al polaco se le valorará aún más todo lo que ha hecho por el equipo y por el club.

Con Lamine Yamal blindado, fidelizado, empoderado y feliz (y con un representante que aboga por su continuidad, lo que no es menor a la vista de lo ocurrido con Dro), el otro cromo que motiva de verdad a la grada es que Hansi Flick siga y que lo haga en plena sintonía con la dirección deportiva y la junta directiva.

Y como la reiteración es información, el técnico alemán ha vinculado por activa su futuro a la reelección de Joan Laporta, quien le dio la oportunidad de su vida de sentarse en el banquillo culer. Y, por si quedaba alguna duda, también aboga por la continuidad del triunvirato que forma con Deco como director deportivo.

El barcelonismo ya sufrió en su día el trauma de ver cómo se iba Pep Guardiola tras un cambio presidencial. Aunque el técnico de Santpedor se había “buidat” y aseguró que su ciclo se había terminado, la falta de sintonía con Sandro Rosell y su equipo acabó precipitando su adiós.

Que pueda ocurrir lo mismo con Flick aterra al soci, porque hay consenso en que en este Barça de los niños no hay mejor entrenador en todo el planeta que el alemán, al margen de cuántos títulos más se conquisten este curso. Es quien ha abierto de par en par las puertas de La Masia al primer equipo con la misma valentía que lo hizo en su día Johan Cruyff. Un técnico que educa, disciplina y mejora a los jóvenes en un estilo ofensivo innegociable. Lamine Yamal no estará mejor que con él, como se ha visto con los problemas que le ha generado Luis de la Fuente en la selección. Y quien saca el máximo provecho del talento: aquí el caso de Raphinha es paradigmático, de estigmatizado a números de Balón de Oro.

El cromo Flick es de Laporta y de nadie más. Y el apartado deportivo sigue siendo fundamental en la decisión del voto.

El impacto de Flick no solo se mide en los títulos y en la evolución del equipo, sino también en cómo ha castigado al Real Madrid, que se ha visto obligado a despedir dos entrenadores en medio año.

Fue el triplete casero y los cuatro triunfos directos en los clásicos lo que precipitó el adiós de Carlo Ancelotti, ahora seleccionador brasileño. Si hubiera seguido ganando, el técnico italiano no habría salido de Madrid, por mucho que ahora esté facturando 9,5 millones de euros netos al año viviendo en Río de Janeiro.

Y fue la reválida de la Supercopa la que acabó costándole la cabeza a Xabi Alonso, en quien en Madrid pensaban que sería su nuevo Guardiola. Duró solo siete meses y medio. Mientras el Barça tiene el técnico que quiere, en el Bernabéu de los ruidos están con un interino: Arbeloa, que su único mérito para ocupar el cargo es ser un títere de Florentino.

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