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Real Madrid-Benfica, entrega final de una batalla

El enfrentamiento entre Real Madrid y Benfica llega a su tercera y última cita en la Champions en menos de un mes, intensificando una rivalidad incendiada por incidentes recientes: sanciones a jugadores como Rodrygo y Asensio tras el primer encuentro, y a Mourinho y Prestianni en el segundo.

Ambos equipos llegan con sensaciones diferentes tras el 4-2 en la fase de clasificación y el 0-1 en la ida del play-in en Da Luz. Los acontecimientos extradeportivas han desplazado del foco los deportivos. El Madrid aceptó el 4-2 humillante de su primera visita, pero el Benfica la armó cuando Vinícius se inventó un golazo y lo bailó. Su celebración se sacó de contexto, apareció Mourinho para generar controversia.

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Desenfocados

El técnico portugués montó su acostumbrado show para atacar al árbitro que le expulsó y a Vinícius, y dar vuelo a Prestianni acusado de insultos racistas hacia el brasileño. Situaciones desagradables que desplazaron el fútbol a un segundo plano.

Sin embargo, será el juego quien determine qué equipo avanzará a los octavos de final. El gol de Vinícius otorga ventaja al conjunto blanco, que llega tras perder el liderato de la Liga en Pamplona y mostrar otra exhibición de nadismo: filosofía de vida y práctica basada en el arte de no hacer absolutamente nada, promoviendo el descanso total, el silencio y la inmovilidad.

Sin gloria

El Benfica dejó sentado en los dos anteriores partidos que tiene argumentos para hurgar en la indolencia de un equipo que quiere vivir de la fama, y a ser posible de manera individual. La actitud de Arbeloa refuerza esa displicencia futbolística de sus pesos pesados. Llevan año y medio actuando como una banda, cuyas notas distorsionan una sintonía que suena cuando a ellos les viene en gana.

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El lío entre Prestianni y Vinícius marca la eliminatoria Real Madrid-Benfica
EFE
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Mourinho, experto en incendios, no estará en la banda por sanción. No se sabe si irá o no al Bernabéu, que no pisa desde que se fue del Madrid en 2013. Pierde a Prestianni, sancionado ‘preventivo’ de la UEFA, que sin pruebas se lo ha cargado de un plumazo. Eso no ha evitado que el argentino haya viajado con el equipo. Regresan a Soares, baja por lesión desde diciembre, y Sudakov, que no jugó en Liga ante el AFS.

Cinco bajas

Mourinho siempre se saca un as de la manga esté o no cerca de sus jugadores. Lo primero será mantener la intensidad, esa que al Madrid le cuesta regular. Y lo segundo, no arrugarse por mucho que el Bernabéu ruja. Un estadio que impone pero que el técnico intentará minimizar.

Huijsen no se ha recuperado de sus problemas en el gemelo de su pierna derecha que le impidieron jugar en Pamplona, y se suma a las bajas de Bellingham, Militao, Rodrygo y Ceballos. El que sí estará es Fede Valverde tras desestimar la UEFA la denuncia del Benfica por una acción violenta que no fue sancionada en el partido de ida.

Extrema rivalidad

Las bajas obligan a buscar recambios y Sudakov apunta a ser el relevo de Prestianni en el once del Benfica, mientras que Asencio será el sustituto de Huijsen. El resto, serán los mismos que batallaron hace seis días en Da Luz y que lleva la contienda a un terreno entre conocidos.

“Sabemos lo difícil que es dar la vuelta a un resultado en el Bernabéu, pero, aun así, la confianza del equipo es muy alta. Nuestras esperanzas y ambiciones inquebrantables”, avisa el presidente del Benfica Rui Costa, de un partido que será bravo. Madrid y Benfica solo se han cruzado cinco veces en su historia, pero las dos últimas alimentan un futuro de extrema rivalidad entre dos clásicos europeos.

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