Jagoba Arrasate fue cesado el martes como entrenador del Mallorca y ayer en su despedida admitió que ha sufrido «muchísimo» y que se lleva «un aprendizaje» de su etapa en la isla tras una destitución que llegó después de que su equipo cayese por 2-0 en Vigo.
El técnico vasco fue elegante en su salida, sin querer hablar de momentos polémicos que pudieran comprometer inmediatamente al club y poniendo el foco en «lo más importante» para él: que «el Mallorca mantenga su sitio en LaLiga EA Sports».
Arrasate se enteró a última hora del lunes de su destitución, que «no esperaba», admitió. «Fue ayer. Entrenamos, a la hora de cenar me llama Pablo (Otells, director deportivo), me junto con él y me comunica la decisión. Fue un momento difícil y emotivo de los dos que a nadie le gusta. No hay que darle vueltas, cuando nos fichan no buscamos explicaciones y cuando nos vamos no hay que buscarle tres pies al gato», explicó.
Tras su cese, el de Berriatúa se mostró apenado, pero hizo autocrítica: «No he podido cumplir con mi idea de juego. No estoy contento, esperaba más de mí», incidió, al tiempo que explicó la evolución negativa de su trayectoria: «Empezamos construyendo, pero hemos acabado sobreviviendo».
Sobre su trayectoria en la entidad balear, el exentrenador bermellón la definió como «de más a menos en todo» e incidió en el problema a nivel futbolístico: «El equipo ha encajado gol con facilidad y el último partido no fue lo que esperábamos, cuando llevas ese lastre priorizas el tema de la solidez», aseguró.
Es el segundo entrenador destituido en Primera como consecuencia de una derrota contra el Celta. El primero fue Xabi Alonso, que quedó señalado por el club tras la derrota por 0-2 ante el equipo de Claudio Giráldez.